Noel Jaimes Tarazona

Estudiante de Derecho y político

”Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” – Rosa Luxemburgo 

 

En el año 2013,  se aprobó la ley de Feminicidio que modificó el código penal para tener ”rigidez” y ”dureza” en las penas contra las personas que asesinen mujeres. A inicios de este año, tras las marchas masivas de ‘NiUnaMenos’, el gobierno promulgó el Decreto Legislativo N°1323, que daba hasta cadena perpetua por crímenes de femenicidio. Todas estas medidas por la cantidad de mujeres asesinadas por diferentes casos en el Perú.

 

Pese a estas medidas, la CEPAL informa que el Perú se encuentra en el segundo lugar en femenicidios en América Latina y la OMS nos coloca en el tercer lugar a nivel mundial.

 

Las políticas de ”endurecer” leyes para acabar con un mal dentro de la sociedad no han funcionado, porque este fenómeno se sigue desarrollando día a día en nuestro país y entorno. El día jueves por la tarde nos enterábamos que una mujer había sido asesinada por asfixia tras un intento de violación en el distrito de Surco, Emily Monja Pacheco,  joven de 26 años que también era estudiante de Derecho de la Universidad César Vallejo y compañera de clases.

 

Las mujeres de nuestro país viven una constante amenaza por personas perturbadas de esta sociedad, que pese a la cantidad de años de la norma contra estos delitos, se siguen cometiendo. Seguir creyendo que estás políticas de prevención son las correctas, significará seguir dejando a las mujeres a su suerte.

 

Este problema, que es uno de los tantos de nuestro país, necesita un tratamiento social más que legal. El tratamiento legal ha fracasado, la política de rigidez de la norma es inservible, hace falta una revolución social. Necesitamos construir una nueva sociedad justa e igualitaria. Eso reclama la sociedad.

 

 

 

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